Cuando ellas tienen pene
Esto es un pene. De acuerdo, de acuerdo, no es uno de esos extraños penes de pato, ni un colorido falo de mandril. Aún así es espectacular a su muy peculiar manera, resulta que el cuerpo que hay detrás del pene es el de una hembra…o sea que es un pene de hembra.
Concretamente el de una neotrogla, una de las 4 especies de estos insectos que viven en Brasil, en las que las hembras han desarrollado un órgano que penetra en el cuerpo del macho para hacerse con el esperma.
Vamos a poner un poco de porno natural…
Aquí es donde tengo que corregirme, lo siento, por dos fallos «tremendos» que he introducido para llamar la aención. El primero es que si las hembras han desarrollado éste órgano, los machos también han cambiado y han desarrollado una apertura genital para el sexo, además de otros cambios importantes. Sigue siendo pequeña, pero ahí está.
El segundo, que a este órgano femenino se le llama ginosoma, oficialmente para remarcar que es un órgano que, a pesar de que parece un pene y actúa en gran medida como un pene, no es un pene porque es femenino y lo que hace es recolectar en lugar de inyectar esperma.
Extraoficialmente algo de honrilla masculina veo aquí, no me vayáis a entender mal que no me refiero al ginosoma, porque lo que me resulta más curioso es que no se hable apenas de los machos. Y es que ellos, los machos, también se han vuelto muy suyos y son muy selectivos con las hembras con las que quieren copular.
¿Por qué este extraño giro evolutivo?
Estos insectos viven en cuevas con muy pocos recursos. Según un entomólogo japonés este extraño apaño facilita que las hembras extraigan recursos nutritivos de los machos, aparte del semen. Entonces, las buenas chicas tienen un motivo muy sólido para buscar chicos.
Pero queda muchísimo por explicar, porque resulta que nos encontramos con unas hembras que han desarrollado todo un catálogo de pen… eh… ginosomas, a cual más aparatoso (en 3 especies con espinas que se encajan con huecos específicos de los genitales masculinos… y otra vez parece que los machos no hubieran cambiado también, dichosa narrativa basada en los órganos que penetran y no en los que recogen) y mientras iban desarrollando estos cambios… ¿qué ventajas les ofrecían?
En cualquier caso estos insectos se entregan con todo su ardor a su apaño evolutivo, pueden estar horas y horas copulando. En el laboratorio (tomad un segundo para pensar cómo se las ingeniarán esos científicos para criar animales de cueva en un laboratorio) se ha visto que el tiempo medio de cópula es de… 50 horas. Pero una parejita, muy entregada ella, estuvo 73 horitas de nada explorando las posibilidades de su anatomía invertida. Y esos científicos…supongo que harían apuestas.
No son, sin embargo, los únicos animales que han inventado genitales femeninos muy semejantes a los masculinos, es mucho más conocido el caso del clítoris hipertrofiado de las hienas manchadas. Ahora bien, aquí hay un intercambio de instrumental genital casi completo, en las hienas no.
Así que lo que digo es que los animales somos bichos testarudos, por muy total, aplastante y rotunda que sea la regla… siempre hay algún animal que inventa como saltársela, o al menos lo intenta.
Referencias:
Estos diminutos bichitos han deleitado la vida de científicos suizos, japoneses y brasileños.
La wikipedia también ayuda: Cell Press: Cell Press. Un estudio maravillosamente explícito.
Fotos:
World’s First Female «Penis» Found, in Cave-Dwelling Bugs
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